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Cambio yo, cambia mi relación

La relación de pareja es una telaraña maravillosa que se ha tejido a través del tiempo con nuestras ideologías, miedos, huellas y heridas de vida, anhelos, deseos sobre el futuro y más. Es un vínculo que nació de común acuerdo entre dos personas y que a través del tiempo y la convivencia se ha ido transformando y la forma que ha tomado este vínculo, tiene que ver completamente, con el compromiso, la dedicación y la atención que las dos personas en la relación, han puesto en ésta.

 

Tendemos a cometer el error de creer que el amor de pareja es una fuerza que por sí sola existe, que sola crece y que por el hecho de haberlo vivido tan maravillosamente en el inicio, por fuerza de la inercia, debería seguir así. Y este es, en mi punto de vista, una de las creencias más destructoras de las relaciones.

 

Amar es un compromiso, amar es una responsabilidad, amar es levantarse todos los días y presentarse al trabajo a hacer lo que se tiene que hacer para que siga funcionando. ¿Qué es lo que se tiene que hacer? Estar atento a las necesidades del otro, a sus sentimientos, a sus deseos, anhelos, sueños, desvelos, contratiempos y trabajar activamente para que el otro se sienta acompañado y respaldado en su camino y en las decisiones que va tomando cada día.

 

Amar no es tomar las decisiones por el otro o manipular para que tome el camino que a mí me conviene porque me deja tranquilo o tranquila, amar es respetar y apoyar lo que el otro decide y que lo va a llevar a un mayor aprendizaje y a su felicidad.

 

Y además de trabajar activamente en acompañar al otro en la búsqueda de su felicidad, debemos estar siempre presentes en la búsqueda de la nuestra, si nosotros no somos capaces de buscar y desarrollar nuestra felicidad, es imposible que podamos acompañar al otro en su camino. No hacerlo equivaldría a creer que podemos mantener una relación con un extranjero, sin hablar su idioma. Simplemente, no habría comprensión.

 

¿Qué pasa cuando llegan una crisis en la pareja?

 

Una crisis es un síntoma de algo mucho más profundo que lo que se discute en el día a día. Es un síntoma de una desconexión, de que cada quién está enfocado en su propio bienestar, pero olvidó cómo estar pendiente del bienestar del otro. Pero también es una desconexión con mi propio bienestar. Es querer que el otro sea quien resuelva esto que a mí no me está haciendo feliz. Es ceder nuestro poder de acción y entregárselo a la pareja para que el otro haga por mí, lo que yo no puedo.

 

Y cuando cedemos este poder y olvidamos velar por el otro, dejamos de presentarnos a nuestro trabajo por las mañanas y pretendemos seguir recibiendo nuestro sueldo, lo exigimos y maldecimos si no lo obtenemos.

 

La HUMILDAD es un valor clave para mantener una relación de pareja sana. Pero ser humilde requiere mucho coraje, se requiere mucha seguridad en uno mismo aceptar que podemos equivocarnos y que los errores no nos definen, no somos mejores ni peores por cometerlos, simplemente somos y vivimos y las cosas pasan. El reconocernos así, humildes y valientes, nos pone en esta posición donde no tengo que tener la razón, mi deseo profundo es mejorar la relación, es amar más, es ser mejor persona, así que no discuto para que tú hagas lo que yo quiero, discuto porque hay cosas que me molestan y necesitas saberlas y a su vez, yo necesito saber qué pasa cuando tú haces eso que tanto me molesta y conociéndonos así, podemos llegar a acuerdos. Eso es ser humilde en la relación de pareja, no interesarme por tener la razón, interesarme porque convivamos mejor, hacerte sentir tomado en cuenta aún, cuando no me está gustando lo que estoy viviendo.

 

 

Mientras haya amor de las dos partes hay esperanza. Y si eres capaz de ser humilde, tienes la varita mágica en tus manos. Si puedes dejar a un lado la lucha de poder y presentarte humildemente a tu trabajo, puedes tener la relación que quieres. Si no hay amor ni deseo por trabajar activamente en el bienestar del otro ya no hay camino que recorrer juntos.

 

¿Qué puedes empezar a hacer para mejorar tu relación de pareja?

 

  1. Todos los días haz algo por tu pareja y anótalo en un diario. El empezar a poner atención de nuevo en el otro y no sólo en lo que yo quiero, genera una energía amorosa, positiva que va a permitir que te muevas de posición y eso hará que la relación se mueva de donde está. Te colocas en el amor de nuevo y no desde la lucha. Empieza con cosas pequeñas, mandar un mensaje preguntando cómo va su día, compra o prepara algo para cenar juntos, pregunta cómo está su mejor amigo o amiga o deja que escoja la película que verán juntos. Es importante que sea diario y que se lleve un registro. OJO: el registro no debe de usarse NUNCA en contra del otro, ejemplo: “llevo 15 días haciendo cosas para ti y no me has agradecido”; recuerda que nos estamos moviendo del poder, al amor y humildad. El registro es para que tengas la tarea más presente, el llevar un diario nos ayuda a ser más constantes y no dejar las cosas en el pensamiento o voluntad.
  2. He notado que cuando llega una crisis de pareja, estos tenían tiempo sin hacer cosas que realmente disfrutaran juntos. Antes de pedirle que haga o proponga, planea cosas que puedan hacer. Agéndalas, recuerda que si esto saliera espontáneamente, no estarías en esta situación en primer lugar, así que agéndalo. Pídele que reserve el viernes por la noche o la comida del miércoles porque quieres hacer algo con él o ella. Planea todo tú y disfrútalo. Haz esto 3 veces y pídele que planee la cuarta. Pueden tomar turnos y ver cómo se sienten al respecto.
  3. Cuando estés listo o lista, habla del tema. Pero asegúrate de tener una conversación real, dejando victimismos y culpas a un lado y teniendo como objetivo expresar lo que sientes y escuchar lo que siente tu pareja. Aquí algunas preguntas que te pueden ayudar a iniciar esta conversación:

 

  • ¿Tu para qué crees que estamos juntos? Ojo que puse para qué y no porqué. El para qué nos lleva a un lugar con sentido, con dirección, al futuro. No al pasado.

 

  • ¿Cómo quisieras que fuera nuestra convivencia?

 

  • ¿Qué quisieras obtener de mí que no tienes ahora?

 

  • Te ofrezco de mi….

 

  • ¿cómo te gustaría sentirte en la relación?

 

 

Esto es sólo un comienzo, seguramente podrán hablar de más cosas si se sienten en la disposición. No dejes que la conversación se convierta en un conflicto, recuerda que la intención es conocer lo que el otro está sintiendo y que el otro conozca lo que tu estas sintiendo, a veces no nos gusta lo que escuchamos, pero si no pierdes de vista el objetivo de la conversación, lograrán comunicarse mejor.

 

Espero que sea el inicio de un cambio positivo en tu relación.

Denisse Meza

Denisse Meza

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