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Amar mucho y poner límites no están peleados

Amar mucho y poner límites no están peleados

 

Existe mucha confusión en las relaciones sobre la diferencia entre amar incondicionalmente y ceder a todas las peticiones de mi pareja. Amar incondicionalmente crea una relación profunda, íntima. Ceder a todo crea una relación de dependencia e insatisfacción.

 

Amar incondicionalmente significa que no importa lo que hagas, no importa lo enojada que esté contigo ahora, no importa lo desilusionada que esté de tus acciones hoy, siempre voy a regresar a la verdad sobre ti. Y la verdad es que eres un ser valioso, que merece ser tratado con respeto, que merece ser amado y siempre será perdonado.

 

Esta persona maravillosa que es la pareja (siempre lo es) tiene heridas, como todos las tenemos. Y esas heridas nos llevan a comportarnos de cierta forma que a veces lastima a otros. El reconocer la verdad sobre alguien y poder ver sus heridas no significa que tenemos que permitir que nos lastimen. Y aquí es donde ponemos  los límites.

 

La idea general del planteamiento de este escrito es:

 

Te amo porque sé que eres un ser humano asombroso cubierto de muchas cicatrices, pero no es mi responsabilidad sanar tus heridas, es tuya.

 

Entonces, si una herida que tiene mi pareja es la de la soledad y con tal de no estar solo recurre a todo tiempo de chantajes o manipulaciones, tenemos la capacidad y sobre todo la responsabilidad de decir NO, ejemplo: “No voy a cancelar la salida con mis amigas porque tú te sientes solo hoy, te entiendo, pero sé que debajo de esas heridas hay un ser que puede solucionar esto porque eres grande, eres asombroso y tienes la capacidad de hacer esto bien”.

 

Y así te conviertes en una invitación a que tu pareja crezca y no te conviertes en la persona que a todo dice que sí por complacer.

 

¿Cuándo ceder y cuándo no? Muy sencillo. Cedes cuando hacer algo por tu pareja te va a llenar de orgullo, de satisfacción, de alegría y que no lo vas a notar en la lista de “cosas que hago por ti aunque no quiero”. Hacer algo por alguien es maravilloso cuando sale del corazón, cuando no es así, empiezas a crear una deuda del otro hacia ti.

 

Si hay algo que tu pareja quiere que hagas pero que en el fondo no te sientes bien haciéndolo, di NO. La honestidad también es parte fundamental de una relación sólida.

 

Entonces, si a mi no me gusta comer en la calle pero mi pareja ama con todo su corazón los tacos, me detengo a preguntarme: “¿puedo acompañarlo y gozar el momento? ¿Puedo pasármela bien?¿Puedo ir sin sentirme frustrada?” Si la respuesta es SÍ, hazlo y dale con mucho amor ese regalo de generosidad. Si la respuesta es NO “de verdad no tengo ganas y me la voy a pasar mal porque me molesta demasiado el humo”, entonces di NO. Esto no es egoísmo, es honestidad.

 

Reflexiona en cada petición que tu pareja te hace y decide si es algo que puedes hacer como un regalo sin esperar que el otro haga lo mismo por ti, así sabrás si es momento de ceder o no.

Comments:

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    Javier Córdova

    marzo 21, 2019 at 2:42 am

    Muy interesante. La mayoría de las personas viven en una especie de trance en donde creen que la realidad es la que ellos ven a través de sus pensamientos. Un evento exterior, produce una serie de pensamientos y nosotros a través de la conciencia proyectamos nuestras creencias sobre ese acontecimiento y le damos vida. No nos damos cuenta que nuestra experiencia de vida viene de adentro hacia afuera y no de afuera hacia adentro. Si nosotros el evento A lo experimentamos con pensamientos que nos producen emociones y sentimientos de enojo, miedo o frustración, nuestra experiencia de vida será de malestar. Pero si a través de la conciencia proyectamos pensamientos que nos producen emociones y sentimientos de gozo, claridad, confianza y amor, nuestra experiencia de vida será de bienestar. Los eventos son neutrales, el paquete de la vida viene con todo incluido. Situaciones que nos van a gustar y otras que no, es un misterio. Pero la experiencia que nosotros tengamos de esas situaciones y circunstancias depende de los lentes con que las miremos. Eso es la conciencia. O le hacemos caso a nuestro ruido mental, viejo hábitos y costumbres, lo aprendido, o nos damos la oportunidad de descubrir algo nuevo, algo que venga desde eso que está dentro de todos nosotros, que nos da vida y que muchos llaman Dios, Energía Universal, Energía Infinita, etc. Cuando despiertas a esto, descubres un mundo de posibilidades que se abren frente a ti.

    Somos seres espirituales teniendo una experiencia humana, el tema es que se nos olvida esto y creemos que estamos separados. Por eso buscamos respuestas afuera de nosotros y nos llenamos de ruido mental, de pensamientos que toman el poder y nos hacen vivir en una realidad que no es la que queremos. No se trata de cambiar pensamientos, sino de quitarles el poder que tienen sobre nosotros y dejarlos ir. No pelarnos con ellos, simplemente no platicarles. Y prestarle atención a esa voz interna que siempre está en nosotros en todo momento y que nos habla, pero que por el ruido mental no escuchamos.

    Saludos Denisse!

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    Javier Córdova Beltrán

    marzo 21, 2019 at 2:44 am

    Muy interesante. La mayoría de las personas viven en una especie de trance en donde creen que la realidad es la que ellos ven a través de sus pensamientos. Un evento exterior, produce una serie de pensamientos y nosotros a través de la conciencia proyectamos nuestras creencias sobre ese acontecimiento y le damos vida. No nos damos cuenta que nuestra experiencia de vida viene de adentro hacia afuera y no de afuera hacia adentro. Si nosotros el evento A lo experimentamos con pensamientos que nos producen emociones y sentimientos de enojo, miedo o frustración, nuestra experiencia de vida será de malestar. Pero si a través de la conciencia proyectamos pensamientos que nos producen emociones y sentimientos de gozo, claridad, confianza y amor, nuestra experiencia de vida será de bienestar. Los eventos son neutrales, el paquete de la vida viene con todo incluido. Situaciones que nos van a gustar y otras que no, es un misterio. Pero la experiencia que nosotros tengamos de esas situaciones y circunstancias depende de los lentes con que las miremos. Eso es la conciencia. O le hacemos caso a nuestro ruido mental, viejo hábitos y costumbres, lo aprendido, o nos damos la oportunidad de descubrir algo nuevo, algo que venga desde eso que está dentro de todos nosotros, que nos da vida y que muchos llaman Dios, Energía Universal, Energía Infinita, etc. Cuando despiertas a esto, descubres un mundo de posibilidades que se abren frente a ti.

    Somos seres espirituales teniendo una experiencia humana, el tema es que se nos olvida esto y creemos que estamos separados. Por eso buscamos respuestas afuera de nosotros y nos llenamos de ruido mental, de pensamientos que toman el poder y nos hacen vivir en una realidad que no es la que queremos. No se trata de cambiar pensamientos, sino de quitarles el poder que tienen sobre nosotros y dejarlos ir. No pelarnos con ellos, simplemente no platicarles. Y prestarle atención a esa voz interna que siempre está en nosotros en todo momento y que nos habla, pero que por el ruido mental no escuchamos.

    Saludos Denisse!

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