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Sí existe la pareja perfecta

Sí existe la pareja perfecta

Hace 10 años empecé a salir con mi marido, iniciamos como algo “casual” y “sin compromisos”, nos repetíamos diario “El que se enamore pierde”, nos veíamos a escondidas porque trabajábamos juntos y no queríamos que se enteraran en la oficina (aunque después descubrimos que todo mundo sabía).

Nos duró poco la informalidad ,menos de 3 meses porque los dos nos enamoramos, aunque él tuvo el valor de decirlo primero, cuando me dijo “me estoy enamorando”, no me costó nada de trabajo contestar “!yo también!”. 4 meses después de esa confesión, empezamos a buscar un departamento para poder irnos a vivir juntos pero se retrasó 4 meses más  (cuando cumplimos 8 meses de novios)  porque en la búsqueda decidimos que era mejor opción comprar que rentar. El día que nos mudamos me dio el anillo y 1 año después nos casamos.

A pesar de que todo fue muy rápido, NUNCA NUNCA dudé de las decisiones que estábamos tomando. Los pasos fueron firmes. NUNCA dudé de que fuera la persona correcta, la que quería en mi vida por todo el tiempo que ésta durara. En ese momento no me paré a pensar porque me sentía tan segura pero ahora lo sé y quiero compartirlo contigo.

Edgar es el hombre más transparente que conozco, no tiene que esforzarse en contarme los detalles de todo, no lo hace, pero toda su actitud es honesta, hace lo que dice que va a hacer, cumple sus promesas, es congruente lo que piensa con lo que hace, es capaz de decirme lo que está pensando aunque sepa que no me va a gustar y eso lo convierte en alguien completamente confiable para mí.

Siempre me he sentido amada y respetada, en estos 10 años nunca ha hecho algo con la intención de herirme, siempre es cuidadoso en sus palabras y acciones. Es alguien con un sentido del humor maravilloso que hace reír, se ríe fácilmente y lo que más amo, es que se ríe mucho de sí mismo, no le importa reconocer sus errores y pedir disculpas. No le importan mis errores y me perdona con gran facilidad.

No hay mejor pareja para mí y soy muy afortunada de haberme encontrado en el camino con él.

Desde que lo conocí, yo empecé a decirle a todas las mujeres con las que tenía la conversación del hombre ideal que el príncipe azul sí existe, si existe la pareja perfecta, alguien perfecto para ti, con el que puedas tener una relación maravillosa. Pero creo que lo que no nos han enseñado, lo que no alcanzamos a ver es que ese príncipe también busca una princesa. Y por favor no interpreten esto con el cliché de las princesa de Disney donde el príncipe viene a rescatarlas. No necesitamos que nadie nos rescate de nada. Lo digo sólo cómo una metáfora, es una forma de expresar que necesitamos hacer conciencia de que el hombre con todos las cualidades que buscamos, quiere estar con una mujer que le ofrezca lo mismo.

No hemos aprendido que necesitamos desarrollar en nosotros las mismas cualidades que estamos pidiendo en la otra persona. Pasamos mucho tiempo buscando y juzgando lo que está afuera, lo que está en el otro y muy poco tiempo en desarrollar la mejor versión de nosotros mismos.

La mayor parte del tiempo, en mis relaciones anteriores, intenté ser honesta, leal,  ligera y divertida. Pero algo había que terminaba en relaciones que no me gustaban, tuve una muy tóxica y dependiente y  otras donde me  divertía pero sentía que no me mostraba por completo, me sentía a medias. Me pasaban dos cosas que no me permitían terminar de conectar con mi pareja: 1) yo no me lo reconocía, creía todo el tiempo que debía esforzarme más y ser mejor, lo cuál estaba basado en un sentimiento de insuficiencia que inevitablemente, salía a relucir en algún momento en forma de inseguridad. 2) No invertía tiempo en mi crecimiento, exigía mucho del otro pero poco de mí.

Cuando conocí a Edgar estaba en una etapa donde ya me había cansado de esa dinámica y estaba dispuesta a estar sola, recuerdo haberle dicho a uno de mis mejores amigos que ya no quería estar a medias con nadie, que quería a alguien que se enamorara de mi completamente pero que me respetara y fuera honesto pero que yo quería dar lo mismo, y si no era de los dos lados, prefería quedarme sin pareja y ser una soltera feliz. Cuando lo dije, lo dije en serio, de verdad lo sentía así.

Ahora entiendo que hasta que estuve dispuesta a recibir amor y sobre todo a darlo sin miedos, fue cuando llegó la persona con la que podía compartir mi vida de una forma divertida, fluida, llena de amor y conexión.

Mi aprendizaje en esto es que sí existe la relación perfecta, y no digo perfecta porque no tenga errores, digo que es perfecta porque a pesar de los errores y las heridas de cada uno, siempre existe la disposición de superarlos desde un enfoque amoroso. Porque siempre están primero los valores antes que lo fácil, porque todos los días se toman decisiones por mejorar y acercarse más y no por alejarse. Eso es para mí la pareja perfecta. Pero es importante tener presente que la relación que sueñas no existe, si no la construyes contigo primero, necesitamos trabajar con nosotros mismos y volvernos nuestra mejor versión para poder conectar con la mejor versión de otra persona y no con la peor o la que está a medias.

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